Los Relojes

Entre los relojes más conocidos de Bogotá, el que tiene una historia más prolífica sobre su origen es el de la iglesia de San Francisco. Una de las versiones indican que el reloj de este templo fue instalado en 1761, por orden de José de Jesús María, guardián del convento franciscano de la ciudad hasta 1770, año en el que falleció.

Este fraile había sido virrey del Nuevo Reino de Granada años atrás, antes de decidirse por la vida sacerdotal, allá por 1753 y cuando respondía al nombre de don José Solís Folch de Cardona. El 7 de diciembre de 1762, el reloj traído de Londres entró en funcionamiento.

Otra versión acerca de la procedencia del reloj de la iglesia de San Francisco señala que fue en el siglo XIX cuando aquél fue instalado. Mauricio Calvo Mendoza, relojero que mantiene viva la tradición de la familia Calvo de reparar e instalar estos armatostes que registran el paso del tiempo, asevera que su tatarabuelo, un personaje a cuyas manos llegaban los más finos relojes franceses y suizos, fue quien dotó con uno de ellos al templo; Calvo afirma que el reloj de la Catedral Primada también lo instaló su antepasado, dato susceptible de polémica pues documentos bibliográficos sostienen que el actual reloj instalado en la Iglesia de Egipto fue el que se ubicó en la Catedral Primada durante el siglo XIX.

De ser cierto lo anterior, el reloj de la iglesia de Egipto habría pasado por tres distintas estructuras, pues además de haber estado instalado en la Catedral, también habría hecho parte de la torre del antiguo templo del barrio Egipto, que fue demolido en 1915, y, por supuesto, se conservó su presencia en la iglesia que reemplazó a la desaparecida, hasta hoy.

El reloj del Parque Nacional tiene su origen en 1938, año en que la colonia suiza asentada en Bogotá le regaló a la ciudad, en homenaje a sus 400 años de fundación, un reloj. Su maquinaria fue traída de Sumiswald, Suiza, y construida en la fábrica J.C. Baer –también de origen helvético–. El Distrito le construyó una base octagonal cubierta con lozas de piedra nacional, coherentes con el estilo moderno y sobrio de la primera mitad del siglo XX. Por delegación de la embajada suiza, el reloj estuvo durante años bajo el mantenimiento de Albert Jeannet y Mercel Jenny; en los 80 el reloj sufrió su primer deterioro y empezó a fallar, ante lo cual se le aplicaron arreglos que no lograron su restablecimiento total. En 2001, sus manecillas se inmovilizaron para la eternidad, marcando las 11:50.

Un reloj importante es el de la iglesia de Lourdes, en la localidad de Chapinero. En 1951, la firma Talleres Robledo de Medellín respondió a la orden del párroco José Ignacio Pardo, quien les encargó la fabricación de un reloj para el templo, así como el mecanismo para el sincronizado funcionamiento de las campanas de la torre.

Otros relojes emblemáticos que han sido no solo testigos sino relatores del paso del tiempo por el que ha transitado la ciudad son el de la Casa de La Moneda, el del edificio del Ministerio de Agricultura, el del Observatorio Astronómico y los de las iglesias de San Ignacio, Las Nieves, San Agustín, Las Cruces y Voto Nacional.

Última actualización el Miércoles, 26 de Enero de 2011 12:41